29 de diciembre de 2025
Quinto Día de la Octava de Navidad
Carta del Quinto Obispo de Allentown
Anunciando el 65.º Aniversario Jubilar de la Diócesis de Allentown
Un Año Eucarístico y Mariano de Gracia
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Al acercarnos al sexagésimo quinto aniversario de la fundación de nuestra querida Diócesis de Allentown, los invito a unirse a mí para celebrar este hito como un Año Jubilar de Gracia, que comenzará el 28 de enero de 2026 y concluirá el 28 de enero de 2027. Este tiempo sagrado será un Año Eucarístico y Mariano, dedicado a dar gracias por las bendiciones recibidas e implorar nuevas gracias para el futuro de nuestra Iglesia local, especialmente por las vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Religiosa Consagrada.
Nuestra Diócesis fue erigida por el Papa san Juan XXIII el 28 de enero de 1961, a partir del territorio de la Arquidiócesis de Filadelfia, para servir a los fieles de los condados de Berks, Carbon, Lehigh, Northampton y Schuylkill. Desde entonces, generaciones de clérigos, religiosos y laicos han trabajado juntos para edificar una comunidad católica viva, arraigada en la fe, la educación y el servicio.
Desde nuestro primer Obispo, el Muy Reverendo Joseph McShea, quien sentó las bases de la vida diocesana y de la educación católica, hasta sus sucesores—los Obispos Welsh, Cullen y Barres—cada pastor ha guiado a nuestra Iglesia a través de las alegrías y los desafíos de cada época, esforzándose siempre por anunciar a Cristo en nuestra región de Pensilvania. Hoy continuamos sosteniéndonos sobre ese legado, agradecidos con todos los que han transmitido la fe con valentía y amor. El 65.º Jubileo coincide de manera providencial con el renovado llamado de la Iglesia a profundizar nuestro amor por la Santísima Eucaristía. La Sagrada Eucaristía es el corazón de nuestra Diócesis. Cristo está verdaderamente presente entre nosotros y es la fuente y la cumbre de nuestra vida católica.
A lo largo de este Año Jubilar, invito a cada parroquia, escuela y hogar a reavivar la devoción a la Santísima Eucaristía mediante mayores oportunidades de Adoración, procesiones eucarísticas, catequesis y un compromiso intencional con la celebración reverente de la Santa Misa. Volvamos al Altar con asombro renovado y gratitud profunda, para que nuestras parroquias sean verdaderas comunidades eucarísticas donde la fe esté viva y la caridad desborde.
La Diócesis siempre ha estado puesta bajo el cuidado maternal de la Santísima Virgen María, bajo el título de María, Madre de la Iglesia. Durante este Jubileo, volvemos a dirigirnos a ella como nuestra Madre y Modelo de fe. Así como ella llevó a Jesús al mundo, le pedimos que nos conduzca a un amor más profundo por su Hijo y a un espíritu de discipulado y evangelización lleno de alegría.
Por ello, designo también este año como Año Mariano, pidiendo a cada parroquia que promueva el Santo Rosario, las devociones marianas y la consagración al Inmaculado Corazón de María. En un mundo a menudo marcado por la división y el desaliento, María nos muestra el camino hacia la paz, la humildad y la confianza en la providencia de Dios.
De manera especial, pido a todos los fieles que se unan a mí para orar por dos grandes intenciones durante este Año Jubilar:
- Una abundancia de santas vocaciones al Sacerdocio, al Diaconado y a la Vida Religiosa Consagrada.
- El regreso de aquellos que se han alejado de la práctica de la fe, para que redescubran la salvación, la misericordia y la alegría de Cristo en Su Iglesia.
El Señor continúa llamando, y Su misericordia nunca se agota. Que nuestras parroquias se conviertan en hogares acogedores para todos los que buscan consuelo espiritual, perdón y pertenencia.
Al celebrar sesenta y cinco años de gracia, miramos hacia atrás con gratitud y hacia adelante con esperanza. El mismo Espíritu Santo que inspiró la fundación de nuestra Diócesis continúa guiándonos hoy. Caminemos juntos—clérigos, religiosos y laicos—como una familia católica romana de fe, unida en la Santísima Eucaristía, devota de María y firme en nuestra misión de llevar la Luz de Cristo a cada alma.
Por la intercesión de María, Madre de la Iglesia, y de santa Catalina de Siena, patrona de nuestra Catedral, que este Año Jubilar sea para todos nosotros un tiempo de renovación, sanación y alegría.
Con sincera gratitud y asegurándoles mis oraciones y mejores deseos, me despido,
Fielmente suyo en Cristo,
+ Obispo Alfred A. Schlert
