La comunidad católica de la ciudad de Reading celebró con intenso fervor la gran fiesta de la Virgen de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de América, el 12 de diciembre de 2025 en el Santander Arena. La jornada festiva fue organizada por el Comité Guadalupano de Reading, presidido por la Sra. Josefina Adame, con el acompañamiento espiritual de la Hermana Marta Muñoz de las Hermanas Pobres de San José.
La preparación espiritual para esta solemnidad estuvo centrada en la petición al Todopoderoso por las vocaciones. Durante 55 días, la comunidad participó en la devoción de 46 Rosarios y en una novena de Santas Misas, ofreciendo cada oración por nuevas y santas vocaciones sacerdotales, a la vida consagrada y al matrimonio sacramental, con una invitación especial a los jóvenes a escuchar y responder al llamado de Dios.
Desde las primeras horas del amanecer, la celebración inició con música de mariachi y banda, y el emotivo canto de Las Mañanitas, dando comienzo a un día consagrado a María. La participación de cientos de fieles originarios de numerosos países de América Latina dio testimonio de una Iglesia viva y multicultural.
Por la tarde, la celebración alcanzó su momento culminante con una Misa Solemne, que comenzó con un desfile de banderas y dos niños vestidos con traje de sacerdote y de hermana religiosa para destacar la petición de nuevas vocaciones. La Misa fue seguida de danzas folclóricas, música tradicional y expresiones culturales que reflejaron la riqueza de la fe y las tradiciones mexicanas. El encuentro fraterno se completó con la gastronomía típica, fortaleciendo el sentido de comunidad.
La Santa Misa fue celebrada por el Señor Obispo Alfred A. Schlert, con la participación del sacerdote invitado desde México, el Padre Juan Antonio Gutiérrez, y la presencia de los Caballeros de Colón. Concelebraron y asistieron clérigos de la región, entre ellos Monseñor John Grabish, Párroco de Saint Paul and Saint Joseph, Reading; el Padre Quyet Pham, Vicario Parroquial de Saint Paul and Saint Joseph, Reading; Monseñor Thomas Orsulak, Párroco de St. Peter the Apostle, Reading; Monseñor William Baker, Vicario Parroquial de St. Peter the Apostle, Reading; el Padre Juan Eduardo Rodríguez, Párroco de St. Margaret, Reading; el Padre Allen Hoffa, Párroco de Holy Guardian Angels, Reading; el Padre Robert Rienzo, Vicario Parroquial de Holy Guardian Angels, Reading; y el Padre Thomas Kuller, sacerdote residente de Holy Guardian Angels, Reading.
También participaron los diáconos permanentes Jaime Peña, de St. Peter the Apostle, Reading, y Carlos Pinto, de Saint Paul and Saint Joseph, Reading, así como el seminarista Owen Fitzgerald.
El Padre Gutiérrez, en sus homilías, profundizó en el misterio y la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe como fundamento de fe y esperanza. En la homilía de la Misa de las Mañanitas, recordó las apariciones de 1531 a Juan Diego y presentó a la Virgen como la “madre del verdadero Dios por quien se vive”, subrayando su misión evangelizadora que siempre conduce a Cristo: “La Virgen Santa de Guadalupe no trae otro mensaje más que venir a hablar de la paz de su hijo y de su obra redentora y salvadora”. Su imagen encinta anuncia la venida del Salvador del Mundo. María se manifiesta también como consuelo y protección, especialmente para los inmigrantes y los que sufren soledad, recordando que “Ella te abraza cuando tu madre no te abraza… Ella está en los momentos más áridos y de más soledad en tu vida”, guiando siempre a los fieles hacia Jesús.
En su homilía, el Padre Gutiérrez estableció un vínculo profético con la mujer del Apocalipsis: “Y una mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies y una corona de dos estrellas sobre su cabeza, está encinta y gime con los dolores de parto”, imagen reflejada en el icono guadalupano. Aunque Cristo nació en Belén, María se presenta en América “encinta esperando para dar a luz”, para engendrar espiritualmente a Cristo en el nuevo continente. Con rasgos indígenas, permanece como madre viva y fuente de ternura, invitando a los fieles a reconocer con fe su presencia: “María está viva. María te contempla. Ella te abraza…”.
El Obispo Schlert pronunció su mensaje en español y subrayó un vínculo directo entre el mensaje de ternura de María y la realidad que viven los inmigrantes y desplazados. Destacó que la mirada de la Virgen refleja un corazón materno "cercano a todos sus hijos, especialmente a los pobres, a los que tienen miedo y a los que están lejos de su hogar". Señaló que María se manifestó a San Juan Diego con una compasión cercana, recordando las palabras que habían resonado a lo largo de los siglos: “¿No estoy aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y mi amparo?”.
El Obispo también indicó que la apariencia humilde de la Virgen, "su piel morena, su vestido sencillo y su mirada tierna", habló directamente al corazón de los pobres y desplazados de su tiempo, y que estos mismos signos "continúan hablando a los pobres y desplazados de hoy".
Al referirse a la realidad de la Diócesis, afirmó que “somos bendecidos por la fe vibrante de muchos que han venido de otros países buscando seguridad, dignidad y oportunidad para sus familias.” Subrayó que algunos habían "huido de la violencia o la pobreza", mientras que otros habían venido "para reunirse con sus seres queridos o para trabajar con esfuerzo por un futuro mejor".
El Obispo reafirmó el deber evangélico de la Iglesia de acoger a los inmigrantes, recordando que “como cuerpo de Cristo, la Iglesia está en solidaridad con toda persona que lleva en sí la imagen de Dios”, que “a los ojos de la Iglesia, no existen extraños, sino hermanos y hermanas en Cristo”, y que las comunidades están llamadas a ser "lugares donde todos los hijos de Dios encuentren pertenencia".
Al concluir, el Obispo encomendó a los inmigrantes a la protección de la Virgen de Guadalupe e invitó a imitar su actitud maternal compasiva. "Que Nuestra Señora de Guadalupe siga guiando y protegiendo a todos los que viven en esta tierra, especialmente a nuestros hermanos inmigrantes, para que juntos construyamos una Iglesia y una sociedad basadas en el amor, la justicia y la paz del Evangelio".
Fotos por Waldo Alvarado
